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sábado, 24 de septiembre de 2016

Qué es la comprensión

Si hay conceptos difíciles de precisar, el concepto de comprensión lingüística es uno de ellos, no porque no sepamos dónde empieza, sino porque no acertamos a definir dónde acaba como cuando desde la orilla, uno mira el mar viendo su indecisa frontera con la tierra y ve un límite más o menos difuso o móvil pero nunca es capaz de saber dónde termina ni una ni otra, ni tierra ni mar. Bueno, no; mal ejemplo. Creo que es peor aun que esto.
La Lingüística del siglo XX siguió un proceso de depuración probablemente contagiada por el siglo anterior en un camino para definir su objeto de la manera más precisa posible, sin embargo, no terminó de pasar la segunda mitad de ese siglo sin trazar el recorrido contrario, ampliando cada vez más las fronteras de la lengua desde la oración al texto, desde el texto a la acción y de la acción a la emoción... y vuelta a empezar. Chomsky se mantuvo firme en su límite asegurando siempre que la oración era el non plus ultra y es cierto que a pesar de que la pragmática textual demostró fenómenos lingüísticos que superaban esos puntos que no pronunciamos pero dibujamos cuando escribimos y que separan frases de frases, por ejemplo, la oración sigue siendo una unidad indiscutible por más que encontremos casos límite o fenémomenos fronterizos. La conclusión que se veía venir era otra: dejemos el objeto de la lengua para otras discusiones, las gramaticales tal vez solamente, la comprensión verbal, la comprensión lingüística, la comprensión, no es un fenómeno lingüístico (o por lo menos, no es solo lingüístico y en ocasiones es hasta antilingüístico), es un fenómeno continuo como todos los fenómenos, una cadena de ocurrencias que se suceden sin que podamos a veces detenerlas ni siquiera para estudiarlas.
Por eso, cuando intentamos aprehender la comprensión, se nos resbala, se esfuma, se desparrama por los lados. Es lo que le pasa a PISA con sus evaluaciones de la comprensión lectora o lo que le ocurre al MCERL con sus aplicaciones a los exámenes de idiomas, esas pruebas PUC. Tanto en un caso como en otro, la comprensión (sea escrita u oral) se limita a la respuesta verbal, como si comprender un mensaje solo pudiera ser para generar otro y no para modificar nuestros sentimientos, hacer algo o quedarse bloqueado. Me imagino exámenes de idiomas en los que se dieran instrucciones para poner un ordenador en funcionamiento o para subir y bajar en las paradas justas que te lleven a cierto museo en autobús o para enfurecer a alguien o conmover sus entrañas para votar una opción concreta, o para salvar a alguien de la ruina.
Cuando se dice aquello de hacer cosas con palabras siempre se piensa en los creadores de la pragmática de la emisión, como si hacer cosas con palabras no fuera cosa de la escucha o de la lectura, que también hace cosas con ellas aunque no las veamos frecuentemente.
Los exámenes de idiomas -incluida la materna- pesan y sopesan mucho la literalidad, la disección, las fronteras firmes de una comprensión que jamás vive entre esas líneas que los pruebas formales estandarizadas pretenden establecer. Normalmente, suelen quejarse profesores de cómo algunos contestan bien pero no enfocados estrictamente en la misión que les pidió el enunciado de la pregunta: no han leído tal parte o no han tenido en cuanta tal otra. Y cuántos ejemplos tengo yo de tantas veces que violamos en la vida real esas normas supuestamente principales. Nosotros que estamos constantemente hablando y escribiendo entre profesoras y profesores topamos con más malas interpretaciones o conflictos de comprensión de los que aparecen en las respuestas de los exámenes. Congresos en los que los intervinientes -filólogos y lingüistas- son incapaces de resumir, correos en los que el profesorado de lenguas -o de cualquier otra materia- responde sin leer, opiniones que se vierten sin haber escuchado, protestas que se exponen a destinatarios a los que no compete su resolución, explicaciones que se piden a un orador que acaba de explicar eso mismo con claridad. Parece que los profesionales de la comprensión no hemos comprendido nada (pero desde el inicio de los tiempos).
Al final se confunde la comprensión con un conductismo consistente en responder a consignas; si no se responde a la consigna, es que la persona no ha comprendido nada. Sin embargo, en la vida real, en la que o no hay consignas o si las hay, las saltamos a nuestra conveniencia, la comprensión se basta con la comunicación. Incluso se le puede tomar por mal educado a quien recuerde que alguien ha hecho una mala interpretación.
Y es que la comprensión no sólo es más moldeable de lo que se suele decir. Siempre se espeta que cualquier interpretación es posible y esto es en realidad es lo de menos (que haya muchas interpretaciones); lo demás es que la comprensión no tiene fin: no puede ser saturada por ninguna persona en este mundo (suelo decir yo siempre que puedo), sea hablante nativo ideal, sea experto en la materia, sea superdotado intelectual.
De todo ello podríamos deducir que la educación o mejor dicho, la enseñanza, se centra en muy pocos conceptos de comprensión y si acaso en los más restrictivos y artificiales: aquellos que son constratables de forma inmediata sean o no reflejo de la competencia real de comprensión para el receptor nativo común.
Pasa como con las autoescuelas. Te enseñan la conducción para los exámenes en las que se bordean en círculos perfectos las rotandas, se marcha a velocidades distintas simultáneamente y se mira a diveros retrovisores e imágenes directas a la vez mientras a tu alrededor circulan cada cual a su albedrío urgente por el horario de los niños o parsimonioso por la búsqueda del hotel de alojamiento.
La diferencia sin embargo, es manifiesta: la circulación es un código artificial mientras el lingüístico es natural y sus baremos como los efectos no son de ninguna manera equiparables en todos los casos. Ahora bien, si simulas saber conducir como quieren o comprender como esperan aunque luego en la vida real hagas otra cosa, habrás obtenido el salvoconducto adecuado. También puede darse el caso de que no simules sino que parezca. O sea, quienes comprenden casi todo y saben simular comprender como tú quieres que comprendan y quienes no comprenden casi nada pero les sale que comprenden de ese modo en ese momento.
Además de los problemas lingüísticos (lo que se comprende o no en una lengua o en varias) más lo que se comprende o no de la vida, la comprensión acaba siendo una salpicadura de la lluvia, una consecuencia del agua que se arrastra o se remansa, un efecto de toda una vida.
En ciertas pruebas internacionales, por ejemplo, han criticado el hecho de que los textos sean profundamente urbanitas para demostrar que las zonas rurales tienen menos comprensión cuando en realidad lo que ocurre es que tiene menos costumbres de usar el metro o andar por barrios de enrevesadas calles. Si se les pusiera a los ciudadanos un texto de aperos de labranza con sus surcos, sus rejas (del arado, no de las ventanas), sus abejas y riscos, las lomas y tesos... veríamos si aventajan en comprensión a los centros escolares rurales y pequeños que siempren salen en la foto como desaventajados. Y es que la comprensión -como todo- es cuestión estadística que favorece a la mayoría (o a una mayoría, mejor dicho) encima de todo lo demás.
Ya no sólo nos preguntamos qué es la comprensión (si la he ganado a base de mis abuelos o de mis maestros o del curriculum televisivo o de las costumbres de mi pueblo universal -léase New York por caso-; si es una cosa de mis palabras o de mi mirada más bien o de que aunque esté callado es cosa del trabajo que tengo), sino cómo vamos a medirla, cómo vamos a cambiarla (de mejorarla ni hablamos), cómo vamos a partirla, dividirla, si hay profesoras que aun no han comprendido la conferencia que se les dio -y no están dispuestas a ello-, si hay profesionales que no han llevado a cabo las instrucciones que se le dieron, si hay administradores que malinterpretan tus mensajes, si hay gente que se niega a comprender porque entienden de todo.
¿Qué es la comprensión? La comprensión es incomprensible, pero al menos en tu vida, la comprensión eres tú.


lunes, 2 de mayo de 2011

Una crítica del significado único en la enseñanza de la comprensión

Ya cuando hice aquel decálogo para la enseñanza de la comprensión (sea lectora o auditiva) me referí a la necesidad de que no todas las actividades de comprensión se basaran en el significado único (apartado 2º). Recientemente visité Baza, y en la sesión incluí esta presentación en la que critico el abuso de esta orientación en las actividades que se proponen para comprensión. Discutimos allí en el IES Jiménez Montoya con profesorado de variadas asignaturas implicado en su Proyecto Lingüístico y coordinados por Mercedes Laguna, si realmente se hacen tantas actividades de este tipo y si no se debería cambiar la dosis de su orientación.
La presentación necesita poca explicación, o al menos, con esa intención la hice, con la intención de que se entendiera sin explicación oral añadida y sirviera instantáneamente para debatir el tema. Así que aquí la dejo para vuestra consideración.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Normas para pisar las estadísticas



1ª) Los malos resultados no existen: sólo exiten malas interpretaciones.
2ª) No temas las estadísticas: quien hizo los números hizo la trampa (¿o era la ley?).
3ª) No es que los estudiantes andaluces no comprendan lo que leen, es que los expertos extranjeros no comprenden lo que estudian.

domingo, 28 de octubre de 2007

Comprensión lectora: pruebas de diagnóstico

PRUEBA Nº 1

Lea el siguiente texto y conteste a la pregunta.

El teatro desde 1936. La subordinación adverbial. Trabajo en
equipo. Tareas individuales. La coma.

¿Quién de las siguientes personas sabe qué es esto?

1. Yo soy filólogo y sé lo que es, es una enumeración caótica que utilizó Borges en una obra suya.
2. Yo soy conductora de autobús y sé lo que es, es la línea número 7, se ve claro por las paradas que va enumerando.
3. Yo soy cocinero y sé lo que es, es la receta del atascaburras, una comida típica manchega.
4. Yo soy pedagoga y sé lo que es, es el índice de una unidad didáctica de un libro de texto de lengua.


Solución:

ɐnƃuǝl ǝp oɹqıl un ǝp ɐɔıʇɔápıp pɐpıun ɐun ǝp ǝɔıpuí lǝ sǝ :uózɐɹ ɐʌǝll ɐƃoƃɐpǝd ɐl 'ɐɔzǝɹɐd ol ou ǝnbunɐ



PRUEBA Nº 2


Según las acepciones anteriores, cuál conviene a unidad en unidad didáctica.

1. La 1.
2. La 2.
3. La 3.
4. La 4.
5. La 5.
6. La 6.
7. La 7.
8. La 8.
9. Da igual, se le llama unidad por llamarle algo, y sobre todo para que pareciera algo nuevo frente a las denominaciones antiguas de tema o lección.

Solución:

˙uóıɔɔǝl o ɐɯǝʇ ǝp sǝuoıɔɐuıɯouǝp sɐnƃıʇuɐ sɐl ɐ ǝʇuǝɹɟ oʌǝnu oƃlɐ ɐɔzǝɹɐd ǝnb ɐɹɐd opoʇ ǝɹqos ʎ ɐɯɹoɟ ɐunƃlɐ ǝp ɐlɹɐɯɐll ɹod pɐpıun ɐɯɐll ǝl ǝs 'lɐnƃı ɐp


PRUEBA Nº 3

Del Renacimiento al Barroco. Cervantes. Oraciones coordinadas. Cartas comerciales. Palabras juntas o separadas.

Identifique la coherencia y cohesión que todo texto debe presentar en el ejemplo de unidad didáctica anterior.

1. Sí, claro, milagros a mí.
2. Pues, por ejemplo, “Cervantes y el Barroco” es coordinación. “Estimado Sr. Cervantes” es un saludo de carta comercial. “Cervantes” se escribe junto y “ser antes”, separado.
3. Coherencia sí, pero cohesión no.
4. Cohesión sí, pero coherencia no.
5. El lector piensa que debe atribuirles coherencia y cohesión simplemente porque van seguidas las frases.

Solución:
ɐzǝqɐɔ ıu sǝıd ıu uǝuǝıʇ ou sɐɔıʇɔápıp sǝpɐpıun sɐl


RECOMENDACIONES PEDAGÓGICAS A LA LUZ DE LOS RESULTADOS.

Para aumentar la competencia lingüística en comprensión lectora de los niños y niñas leyendo libros de texto de lengua, la técnica que ha dado mejores resultados es comerse los libros. Una vez digerido, el alumno o alumna muestra un dominio altamente competente de su lenguaje propio. Eficacia demostrable. Vean los resultados con un alumno tras comerse el libro de lengua.

sábado, 27 de octubre de 2007

Ejercicios de comprensión lectora: la bebida

El alcohol y las drogas influyen en la comprensión lectora.
Usa preservativo si vas a leer.
[Clic en la foto]

sábado, 6 de octubre de 2007

Ejercicios de comprensión lectora



Vea el vídeo y después conteste señalando la respuesta correcta.

A. La comprensión lectora mejora con la exposición a modelos.
B. La comprensión lectora necesita una comprensión de la vida.
C. En la comprensión influye causalmente el contexto, especialmente emisor y receptor.
D. Se demuestra que la comprensión no es simplemente comprender literalmente las frases.
E. Los fines de semana no suelo comprender nada, lo siento.
F. La auténtica comprensión es la que cambia a las personas.
G: Hay mensajes que se comprenden mejor por escrito.
H. Todas (o casi todas) las respuestas anteriores son correctas.
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