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viernes, 13 de marzo de 2015

Clima ficción en clase de lengua y literatura





 http://www.euroxpress.es/index.php/noticias/2015/3/12/el-clima-ficcion-llega-a-las-clases-de-literatura/


Clima ficción o cli-fi (climate fiction) es un género literario de ciencia ficción que básicamente plantea en la trama algún problema relacionado con el cambio climático y su apocalítica amenaza bien para mostrar los terribles efectos, bien para proponer soluciones. De un tiempo a esta parte, el cli-fi se ha ido extendiendo por todo el mundo y ahora parece entrar con fuerza en la enseñanza, no sólo universitaria, en la que se le dedican cursos y conferencias, sino en la educación obligatoria como forma de concienciar al alumnado, aprender cuestiones geográficas y físicas así como características lingüísticas y literarias de una buena obra de ficción convincente y entretenida.
El género de castástrofes que tan de moda estuvo en ocasiones durante el siglo pasado en el cine por poder mostrar esas terribles premoniciones de desastres futuros, ha desembarcado igualmente en la literatura aunque es en los años 60 cuando se sitúa su comienzo.
Efectivamente, vemos cómo los géneros -o subgéneros- que son producto de nuestro tiempo sirven igualmente para la educación de nuestro tiempo en este caso convirtiendo una obra literaria en un auténtico proyecto de aprendizaje al relacionar varios contenidos en un contexto concreto de educación de las competencias clave integrando aspectos conceptuales, procedimentales y actitudinales y de valores. La enseñanza de la educación literaria y científica, el aprendizaje por problemas o proyectos y la importancia de la competencia en comunicación lingüística parecen haber encontrado un género más que apropiado para todo ello. Por encima de que cualquier género pudiera servir, en este caso, la motivación de su popularidad parece jugar a favor de su éxito. La necesidad de estar bien informado tanto sobre el cambio climático como sobre otras cuestiones científicas y a la vez conocer las convenciones y resortes del género a través de la lectura de obras ya conocidas; incluso la posibilidad de aplicarlo al entorno cercano ambientando la historia en el propio pueblo, ciudad o región y hacerlo de forma imaginativa y verosímil supone un reto asumible y previsiblemente rico como escenario de aprendizaje.
Recuerdo ahora precisamente cómo Pétit en su libros sobre la lectura y los jóvenes citaba el caso de un aficionado a la ciencia que llegó a amarla precisamente a partir de la ciencia ficción y que vio con horror que en un museo científico se quitaran los libros de ficción pro considerarlos contrarios al aprendizaje científico. La ficción rigurosamente sostenida puede ser una construcción imaginaria pero a partir de la realidad. De hecho, quienes hemos trabajado la enseñanza de cuestiones de construcción de relatos observamos constantemente dos grandes errores: la falta de verosimilitud por no documentarse previamente y  la pérdida de la noción de espacios y escenarios, tan importantes en la narración. Este género pudiera obligar de forma intuitiva a resolver estos problemas haciendo que el alumnado se vuelque en el proceso de información previa -que a veces pretende saltar- y centre la historia en un lugar que pueda realmente verse, olerse, sentirse... que suele faltar a menudo en sus redacciones narrativas. Puede que este sea un camino. Veremos los resultados en poco tiempo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

En el seminario de bibliotecas escolares de Cáceres: el uso pedagógico de la biblioteca escolar

La semana pasada tuve la oportunidad de volver a Cáceres, pasear por su magnífico casco histórico y tomar un café con Ana Nebreda, la más entusiasta conocedora de bibliotecas escolares que conozco y a quien agradezco enormemente la invitación. De allí me traje sus sabias recomendaciones y su petición de sustituir mi frase "La biblioteca soy yo" por "Mi maestro es una biblioteca".
Se trataba de charlar sobre el uso pedagógico de la biblioteca escolar y no pude evitar decir que era como bailar con la más fea, aunque sea educadamente incorrecto decirlo así. Probablemente, además de incorrecto sea hasta inexacto no sólo porque la belleza es subjetiva sino porque el uso pedagógico de la biblioteca escolar pasa por ser su principal y más bella función idealizada, y sin embargo, es la eterna olvidada.
Ya no ando en muchas ocasiones con presentaciones, sobre todo para estos casos en que se puede charlar e ir de un asunto a otro porque he descubierto tardíamente que el orden lógico no tiene que corresponderse con el orden cronológico y los temas van surgiendo de aquí y allí. Así que a pesar de tener mi itinerario, que expondré ahora, sabía que iba a dar tumbos y no me importaba.
Quería no ya recorrer un camino sino seguir en idas y vueltas los senderos que se bifurcan.
Comenzamos por plantear el problema. Aquí el mayor problema es la resistencia: todos encuentran excusas para no usar la biblioteca pedagógicamente: es que no hay nada, es que se pierde mucho tiempo, es que se arma mucho follón, es que no sé cómo hacerlo, es que tengo que cumplir el temario...y entre tantos esques, se pierde más de un siglo en nuestra historia bibliotecaria desde que se plantean seriamente los usos pedagógicos -cierto que con otro sentido- hasta hoy en que casi nos encontramos en el mismo punto o peor, entre otras cosas porque la gente no acaba de saber lo que es una biblioteca escolar.
Y aquí salté a un punto clave para disolver estas resistencias: ¿qué es una biblioteca escolar?. Si seguimos con la idea de que la biblioteca es ese sitio de los libros, pues lógicamente, por mucho que se haga, las resistencias no ya continuarán, sino que aumentarán por cuanto los ordenadores y aparatos reproductores conectados parecen haber quitado la esencia a la biblioteca sea escolar o pública.
No puedo entrar en más disquisiciones aquí pero para mí el problema está resuelto desde siempre porque la biblioteca no es una cosa, es una fórmula con al menos cuatro variables paradójicamente constantes o mejor dicho, fijas, cuyo valor varía a lo largo de la historia pero que aseguran la eternidad de la biblioteca escolar, como de la biblioteca pública.

La biblioteca escolar eterna


En muchas ocasiones se habla de una redefinición de la biblioteca escolar, pero en realidad no es más que el efecto de los cambios de sus variables que son siempre las mismas. Para mí la biblioteca es el resultado de una fórmula. Y no es un invento, hay múltiples pruebas históricas más o menos recientes que demuestran que la biblioteca escolar ha sido ese conjunto siempre, no una sola cosa, no un simple espacio.
Quienes hablan o hablamos de los cambios de la biblioteca, no nos damos cuenta de que en realidad sigue siendo la misma sólo que adapta su metamorfosis a la realidad.
Pongamos la fórmula:

BIBLIOTECA=EQUIPO+RECURSOS+ESPACIOS+SERVICIOS

Y pongamos ahora que el valor constante es siempre cien. Lo único que cambia es el valor de las variables que la conforman. Habrá momentos en que valgan más los recursos, como ocurría antes en que los libros eran un bien escaso y tenerlos suponía un poder. Esos libros, que eran naturalmente físicos, necesitaban un espacio y ese espacio cobraba un valor extraordinario. Hoy que todos los recursos o la mayoría están casi a disposición de la humanidad -quién sabe si dentro de poco ocurrirá al revés con la pérdida de libertades y de la igualdad social-, bueno, no casi, tal vez sólo a disposición de una aprte de la humanidad, sobre todo del primer mundo -pero en cualquier caso, más disponibles- es lógico que se haya producido un giro hacia el valor de los equipos humanos y más aún hacia el valor de los servicios, que podemos decir, constituyen hoy el valor de futuro más sólido de la biblioteca escolar.
De esta forma, a partir de la constante cien, encontramos etapas en que cada valor fluctúa a pesar de que el resultado pudiera ser el mismo. Por esa razón estar en el aula, en la biblioteca o en el gimnasio, es irrelevante, porque el valor fundamental de la biblioteca es el servicio. No obstante, el espacio conserva algo de valor y de hecho yo siempre pongo el ejemplo de bibliotecas que se han digitalizado casi totalmente y sin embargo, continúan funcionando como espacios físicos, presenciales.
El problema del uso pedagógico de la biblioteca escolar es que un servicio de información o de conocimiento continúa y continuará siendo imprescindible. El profesorado, sea especialista en materias de secundaria o sea especialista en generalidades de primaria, no deja de ser especialista, como dijo alguien, y muy raramente sabe cómo articular un proceso de conocimiento informacional. Y ahí está el quid de la cuestión: una labor extraordinaria para la que la catalogación sirve poco, porque el servicio fundamental de la biblioteca escolar hoy es ayudar al desarrollo pedagógico de los procesos del conocimiento, algo a lo que habría que dedicar en el centro escolar alguno o algunos especialistas: sí, justo ellas (o ellos), las bibliotecarias y bibliotecarios escolares que tienen una misión más de formación que de catalogación hoy en día.
Todo esto nos lleva al ideal más complejo de un buen uso pedagógico de la biblioteca escolar que desemboca en la gestión de una arquitectura del conocimiento, otro valor eterno de la biblioteca en el que por el contrario, no puedo detenerme ahora.
Sin embargo, no quería terminar con este enunciado tremebundo (¿gestión de arquiqué del conocómo?) sino lograr todo lo contrario: demostrar que el uso de la biblioteca escolar es muy accesible si se quiere hacer poco a poco y de distintas formas; sobre todo, que no sean con la obsesión de los proyectos, gran logro, pero no única posibilidad. Efectivamente, existe toda una panoplia de usos pedagógicos de la biblioteca escolar que no tienen que ser etiquetados como proyectos y que por su flexibilidad no necesitan de mucho tiempo. Lógicamente, a más tiempo, más posibilidades de explotación, pero no necesariamente de aprendizaje ya que los proyectos complejos a veces ocultan la dispersión irregular del uso pedagógico.
Contamos con muchas posibilidades de abordar pedagógicamente la biblioteca escolar, además de magníficos proyectos: bibliotecas tutorizadas, tertulias "dialógicas", aprendizaje servicio, aprendizaje basado en problemas, espectáculos, talleres de usuarios, dioramas, infografías y carteles, storytelling didáctico, guías de lectura, exposiciones, itinerarios lectores, guías informacionales y de PLE, centros de interés...
Y para demostrarlo, terminamos la sesión con un taller de falsos libros.

Taller de falsos libros


Aunque pudiera hacerse digitalmente, me empeño en hacerlos manipulativos, manuales, rústicos, con sus tijeras, su boli y su pegamento. Se trata simplemente de realizar la cubierta de un libro que no existe ni va a existir nunca y pegarla sobre un soporte (un libro en desuso o un corcho). La idea se la oí en una charla a Mariano Coronas, el maestro bibliotecario maestro de bibliotecarios, y me he dedicado a ella haciendo un taller que repetiré en varios sitios, donde pueden recorrerse muchos aprendizajes: desde redacción de géneros discursisvos como la sinopsis o los titulares, a principios fundamentales del diseño gráfico, la técnica publicitaria o el lenguaje visual.
Así que ahí nos pusimos a hacer nuestro bocetos después de discutir algunas cuestiones sobre las cubiertas, sus partes y su buen o mal diseño, así como su adecuación a los distintos tipos de libros, porque hicimos desde un catálogo de novias a un ensayo sobre la pobreza pasando por la historia del baloncesto. Entramos luego a repartir las zonas de las pastas, elegir colores y formas, además del motivo icónico central y los añadidos como el logotipo, la información adicional o el código de barras.
Todo un trabajo sencillo que podemos complicar todo lo que queramos y que podemos realizar de infantil a universidad tal vez empezando la casa por el tejado, pero ¿quién ha dicho que en educación algo no sea posible?

martes, 17 de junio de 2008

Proyectos documentales


Hoy han concluido las presentaciones de los proyectos documentales de este curso. Los alumnos y alumnas de 4º han explicado en sus puestos respectivos al alumnado visitante de 1º de ESO la Generación del 27. Para ello han usado un informe redactado que les sirvió de base para las explicaciones orales, una presentación multimedia y un tríptico que entregaban a los alumnos visitantes. El alumnado visitante ha evaluado a los mayores según el trato y valor didáctico que han observado en sus enseñanzas y al parecer han sido bastante benévolos porque las calificaciones son muy altas (sólo notables o sobresaliente).
Los proyectos documentales constituyen otra forma de afrontar la clase y otra forma de ver la biblioteca. La clase se convierte en un trabajo continuo, diverso y en equipo y la biblioteca llega a ser un verdadero Centro de Recursos para el Aprendizaje porque se usa todo su material (vídeo, audio, libros, ordenadores, mapas...) con un espíritu más exploratorio, investigador y espontáneo.
Los Proyectos constituyen además el ámbito natural para el aprendizaje de las competencias básicas puesto que sitúan la enseñanza en un producto contextualizado para cuya realización son necesarias multitud de destrezas conjuntamente resueltas. Así, el alumnado no simplemente estudia los conceptos, sino que aprende a buscarlos, extraerlos, ordenarlos, analizarlos, presentarlos, explicarlos, etc. Una actividad muy completa aunque ciertamente también algo compleja para todos.
Durante varias semanas, el alumnado de 4º ha estado preparando sus presentaciones siguiendo unas normas de recogida de datos que se guardaban en la carpeta de grupo, cuyos borradores sirven para evaluar al detalle todo el proceso invertido en los logros. Posteriormente, se añaden los borradores y las versiones definitivas, todo ello con una imprescindible cohesión del grupo y una distribución efectiva de las funciones. Deberíamos haber dedicado más tiempo a aspectos importantes como los ensayos de exposición oral, pero ha sido imposible por las fechas.
En fin, los resultados de este año han sido muy buenos no sólo según la evaluación del alumnado asistente, sino por la simple observación de la calidad de los trabajos expuestos.
Enhorabuena a todos.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Lluvias torrenciales en la Biblioteca

La biblioteca como Centro de Recursos para el Aprendizaje debe proveer no sólo de documentación informativa sobre la materia que se investiga (sea en papel o en recursos reproducibles analógicos o digitales), sino de herramientas para organizar esa investigación.

La técnica básica es la lluvia de ideas por la cual se inicia una compilación de aportaciones que luego se va transformando a lo largo del trabajo. Estas lluvias (a veces pobres lloviznas más bien) necesitan de instrumentos de organización: el esquema, el mapa conceptual o mental (no vamos a perder tiempo aquí en la estupidez pedagógica de empeñarnos en definir tipos de esquemas arbóreos).

Podemos hacernos nuestros esquemas para antes de explorar los contenidos, como para después de haber obtenido la información. Los recursos que vamos a mencionar hoy están disponibles en nuestra barra lateral (sidebar: o sea, barra de bar libre, toma lo que quieras).

Antes de explorar, Wikimindmap es un estupendo recurso (aunque limitado a Wikipedia) en el que una vez introducido el concepto de entrada, obtenemos un árbol de relaciones. Este es el ejemplo que se obtiene con "biblioteca".




El árbol se va completando y dispone de signos que guían. Si movemos el cursor, cambian de color las etiquetas y nos adelantan el contenido de exploración. Si picáramos en la etiqueta nos llevaría a ese sitio dentro de la Wiki.




Las terminaciones muestran fundamentalmente dos opciones (además de la no opción): convertir el nudo en nuevo centro del mapa (flechas giratorias) o ramificar la terminación en más ramas (círculo con el signo +).




El nuevo signo que veis (una flecha azul) permite avanzar hacia sitios web externos donde pueda encontrarse información adicional (con lo cual los límites no se circunscriben completamente a la Wiki). Como veis se cumple la regla de que la mucha lluvia (aunque sea de ideas) hace que el árbol crezca hasta tomar una frondosidad conceptual extraordinaria.


Para organizar posteriormente nuestros propios datos, tenemos recursos varios aunque por su facilidad y prestaciones es destacable bubbl.us. (pudisteis ver un ejemplo hace poco aquí mismo).



Permite, después de registrarse, obtener un mapa en imagen estática o como imagen dinámica para incrustar en el blog. La técnica es sencillísima y consiste básicamente en picar (una para aparecer o retener; dos para borrar) y arrastar. Las etiquetas disponen de muy pocos iconos que indican lo que puede hacerse con ellas: texto, etiqueta unida, etiqueta suelta, enlace para etiqueta, mover, color y borrado.



Al final, cuando el mapa ya es de nuestro gusto, podemos guardarlo y presentarlo de varias formas (botón menú abajo a la derecha). Podemos guardarlo como una imagen fija (véase el ejemplo de este chubasco ideológico repentino sobre las bibliotecas).

O incrustarse con un código html para copiar y pegar y que permite al usuario no leer el mapa, sino entretenerse jugando con él en todas posiciones (niño, estáte quieto ya que no hay quien lo lea, hombre).





El paraguas debe ponerlo cada cual. Feliz otoño intelectual.

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