
Los expositores son un gran invento. Desde que tenemos expositores en nuestra biblioteca (física) hay documentos que han sentido las manos de un ser humano por primera vez en muchos años y muchos han vivido su primer préstamo.
Ya dijimos también que una biblioteca virtual no es más que una biblioteca normal y corriente sólo que virtualiza sus servicios, por tanto, la biblioteca debe buscar sus expositores virtuales.
Una forma de presentarlos es hacerlos uno mismo. Se trata de añadir cubiertas y texto en la barra lateral, en un blog accesorio o en una página estática. El servicio de googlepages probablemente sea el más accesible para presentar expositivamente novedades o centros de interés en una página independiente.
Pero también podemos aprovechar los instrumentos que la web 2.0 nos ofrece, sabiendo -eso sí- que tienen el inconveniente de que pueden desaparecer sin previo aviso (como ocurrió con mojiti) y que incluyen publicidad.
Una de las formas típicas de la web 2.0 son las redes sociales. Algunas de las redes sociales literarias consisten en listar libros que quedan expuestos para que los demás componentes los vean -entre otros servicios-. Las bibliotecas escolares podemos aprovechar esta oportunidad para hacer listados que nos interesen, obtener el panel de exposición virtual e incrustarlo en nuestro sitio virtual, sea web o blog.
Uno de esos sitios "socioliterarios" es shelfari, en el que puedes abrirte una cuenta, listar los libros, escoger una estantería y obtener una dirección de alojamiento y su código de incrustación. Además lo bueno de shelfari es que va en la línea de la virtualidad metafórica, tan cercana al metaverso, de forma que presenta el expositor como una estantería en 3D, incluso da a elegir entre varios modelos o colores. Podéis ver su instalación en cualquiera de nuestros clubes.
Otra opción la encontramos en 22books, como es el caso de este expositor de Elisa Armas que se encuentra en algunos de sus múltiples blogs. En su caso, lo usa para presentar al alumnado el listado de libros del trimestre (¿biblioteca virtual de aula?).

Estos sitios permiten un uso más profundo, como los datos adicionales que aparecen al pasar el ratón o la adición de comentarios.
Ahora, eso sí, no se pueden tocar. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto.