viernes, 22 de mayo de 2015

Autoevaluación del proyecto lingüístico de centro: una sesión en Málaga

El CEP de Marbella me invitó a realizar una sesión de evaluación de los centros que habían comenzado a desarrollar el proyecto lingüístico de centro en la provincia de Málaga. Para la ocasión preparé diversos instrumentos que sirvieran para organizar el pensamiento con objeto de elaborar una autoevaluación del proyecto que pudiera dar a los centros una visión de lo que están haciendo en su conjunto a la vez que se les provee de una serie de recursos para que ellos luego profundicen más en esta labor.


 

Planteamiento.

La sesión tenía por objeto la reflexión sobre el desarrollo del PLC en cada centro a través de la opinión de sus coordinadores y directivos en una sesión conjunta con todos los centros para intercambiar experiencias y opiniones. Utilicé tres instrumentos para valorar logros y dificultades en las actividades, la organización y el desarrollo del proyecto (matriz radial, matriz de Carter y dinámica de la travesía) y un instrumento de evaluación de mejoras (matriz en red). Estos resultados son, pues, iniciales y subjetivos ya que debe profundizarse posteriormente en cada centro con mayor número de participantes y de instrumentos de evaluación.  

Evaluación de las actividades.

Para la evaluación de las actividades, adapté una matriz radial utilizada por la Fundación Telefónica. Los participantes deben situar el desarrollo de cada tipo de actividad hasta un máximo de 4 puntos dentro de unos radios y trazar el polígono resultante para observar las áreas en que más y menos se desarrolla, viendo posibilidades de avance y comparación entre áreas de actuación.


Los tipos de actividades están colocados de esta manera para provocar áreas relacionadas directamente y que sirvan para observar las interacciones que se predicen más. Efectivamente, como yo esperaba, la biblioteca escolar es la que obtiene mayor puntuación y tira de lectura y ligeramente menos de escritura hacia ponderaciones considerables. Este efecto puede interpretarse como que los participantes cuentan con la cantidad, variedad y tiempo en que la biblioteca escolar viene desarrollándose en Málaga y por extensión en Andalucía. Por un lado, supone contar con esta fortaleza en el PLC, pero por otro lado es un aviso para no identificar el PLC con la biblioteca escolar.
La biblioteca escolar y su Plan de trabajo no pertenecen al PLC ni deben incluirse en el PLC. La biblioteca escolar es un instrumento o recurso al servicio del PLC como está al servicio del resto de programas. Por tanto, conviene preguntarse si en este aspecto estamos contando todo lo que hace la biblioteca escolar como parte del PLC, lo cual sería erróneo, o sólo aquellas aportaciones que la biblioteca escolar hace para desarrollar el aspecto lingüístico del curriculum , de las materias, que sería lo más idóneo; por ejemplo, observar la cantidad y calidad de las aportaciones de la biblioteca escolar al desarrollo de la alfabetización informacional en actividades de todas las materias y ello preferiblemente en actividades sostenibles y sostenidas, no en actividades puntuales como las efemérides u ocasionales.
Dentro de esta área, la oralidad queda algo rezagada por lo que es importante que se preste más atención a esta destreza dentro de las lingüísticas aunque es normal que la lectura sea la predilecta tanto por su repercusión como por la preocupación que normalmente levanta y que es uno de los motivos directos para promover PLC en los centros.
Frente a esta área, más relativa al desarrollo en la lengua materna, encontramos lo referido al plurilingüismo menos desarrollado, tanto el Curriculum Integrado de las Lenguas (CIL) como el desarrollo de lenguas extranjeras en las Áreas No Lingüísticas (ANL) centro de la metodología AICLE. Este descenso comparativo se debe a la diferencia entre centro bilingües y no bilingües. Si los primeros parten de una doble fortaleza biblioteca-bilingüismo, los otros tiene aun la carencia de un desarrollo mayor de las lenguas extranjeras. En ese aspecto, lo recomendable es encontrar formas de desarrollar el uso de lenguas extranjeras incluso aunque el centro no sea oficialmente bilingüe a través de una expansión de las actividades con presencia de lenguas extranjeras, el curriculum integrado -que no es exclusivo de centros bilingües- y la sensibilización hacia el uso de las lenguas extranjeras en la vida del centro y fundamentalmente en la biblioteca escolar.
Al igual que ocurre con la biblioteca escolar, que crea a su alrededor un área de fortaleza, ocurre algo parecido con el uso de las TIC y en cierto sentido con la atención a al diversidad. Respecto a la primera, la situación es muy parecida: los años de desarrollo de los proyectos TIC y de la Escuela TIC 2.0 juegan a favor de esa idea de progreso. Sin embargo, como ocurre con la biblioteca hay que avisar que las TIC no forman tampoco parte del PLC, sino que es un recurso como otro más y que los estudios demuestran que en muchos casos el impacto de las TIC en lo lingüístico es insignificante, por lo que conviene llamar la atención sobre este aspecto para no crear una falsa imagen de desarrollo. Para que el desarrollo TIC sea efectivo en este caso debe referirse exclusivamente a un desarrollo TIC incluido en las materias y de impacto tanto en la documentación informativa como en la generación de información, es decir, lo que se ha denominado “creación de prosumidores críticos y creativos”, es decir, alumnado capaz de discernir en la consulta de fuentes en internet y de crear o recrear archivos publicables sobre asuntos del curriculum.
La atención a la diversidad se observa igualmente como suficientemente desarrollada probablemente por la presencia de planes específicos y profesorado de apoyo especialista. Conviene en este aspecto recordar la recomendación de trabajar un curriculum dentro del PLC basado en la inclusividad de forma que todo tipo de alumnado pueda acogerse e integrarse en el proyecto a través fundamentalmente de la riqueza de interacciones educativas y la educación adaptativa en su caso.
El caso de la evaluación y de las relaciones o implicaciones de la comunidad escolar son los más llamativos como debilidades manifiestas ya que la dispersión es mayor y el puntaje total menor sin que haya razones como en el caso de los centros bilingües/no bilingües que tratamos antes. Para este particular nos encontramos con debilidades que podríamos considerar endémicas: la poca cultura de evaluación de proyectos que existe e igualmente la poca integración de los centros escolares con la comunidad de la que forman parte (lo acepten o no; lo aprovechen o no). Podríamos decir que estos dos aspectos, como se verá también en otros resultados avisan de déficit generalizados que hay que empezar a resolver inmediatamente porque evidencia que el camino recorrido es muy poco tanto en términos absolutos como relativos, en comparación con las TIC, el bilingüismo o el desarrollo de la biblioteca escolar.
En la figura siguiente podemos observar el polígono resultante de los datos ofrecidos por todos los centros de la provincia que demuestra el doble sesgo del eje (TIC-biblioteca) de fortaleza que habría que corregir para obtener mayor calidad, del otro eje de debilidades (comunidad-evaluación-bilingüismo) que habría que afrontar con medidas de formación y orientación muy decididas.



Evaluación de la gestión y organización.

Para la evaluación de la organización, adapté la matriz de Carter, que sitúa los siete aspectos fundamentales en la gestión del cambio, que son realmente imprescindibles en cualquier innovación educativa. En la matriz los participantes deben generar con sus puntuaciones de abajo arriba una gráfica de barras o sierra que muestre fortalezas y debilidades según su apreciación.
Los valores fueron los siguientes: