lunes, 7 de abril de 2014

Peuveeleaieleo

No hay nada para ser creativos como hacer lo mismo de siempre pero de otra forma. En el título deletreo lo que quizá comprendáis mejor como PV, LA y LO, aunque más probable es que os enteréis cuando diga que hemos concluido el curso sobre poesía visual, libros de artista y libros objeto. Así mejor, ¿no?
Ha sido un curso TIC, o sea, de técnicas o mejor tecnologías ancestrales de la información y la comunicación ... pero analógicas y creativas, físicas y químicas, presenciales y directas, con sus tijeritas, pegamentos, imágenes y guitas, recuerdos y proyectos, cristales y tinteros.
Llevamos ya unos años que fortalecemos esta idea de crear y recrear el libro a partir de su existencia como objeto. Y en este caso hemos ido más allá de considerar que el libro es un objeto para considerar que cualquier objeto es un libro si lo piensas librariamente; así la poesía no es poesía porque se escriba, es poesía porque sí y luego se hace imagen, verbo o cubito de hielo. Igual, el libro es un conjunto de hojas, pero lo mismo las hojas se hacen conjunto sin ser libro y las palabras que tenía dentro se quedan fuera, como si fueran libros vacíos. ¡Qué más da! Todo se hace poesía y se hace libro. La Filosofía, la Matemática, y hasta la Literatura que todos creen un rollo, es también quizá un poema.
Comenzamos este raro experimento de buscar palabras y libros donde no las había o no debeía haberlas con Antonio Monterroso, poeta visual y visible, porque basta verlo para conocer su entusiasmo y saber el origen de sus ideas: poetas transparentes, que se diría. Antonio nos llevó por la hisstoria de la poesía visual hasta su uso didáctico; desde su definición lorquiana (si la poesía es colocar cerca conceptos lejanos, la poesía visual es colocar imágenes lejanas que ya no lo serán) hasta sus obras o las del alumnado o la de los proyectos que no puede dejar de pensar, porque en este mundo de Diógenes, lo mismo que cualquier palabra puede ser recogida del basurero de un diccionario olvidado, las cosas inservibles se vuelven ideas brillantes para los poemas visuales.
Y he aquí que vinieron las dos chicas de Papel Glasé a demostrarlo: nos hicieron construir en tarros del  supermercado sueños en conserva y encuadernar libros con los botones sobrantes de las gabardinas viejas. Las palabras esas que los vanguardistas cortaban y agitaban en bolsas, se alinean ahora sobre el recorte de una botonadura o se agita dentro de los tesorillos de los tarros de cristal, otrora conservas de verduras y ahora congeladores oníricos o definidores de la esencia de sus autoras.
No hay una forma de libro. El libro no existe. Existe el autor y el librero, pero el libro no. O mejor, sólo existe el libro, lo demás es superfluo. Por eso da igual que no tenga páginas, que sea fuelle o muelle, globo o sonda, plástico o banasta. El libro es simplemente un contenedor y si hay algún contenedor por antonomasia esa es la caja (adorada caja de zapatos, museo de todas las colecciones en cierta época para los que fuimos niños viejos). Así lo dispuso Ana Uclés para que cada cual hiciera su cajalibro, un libro que supera la linealidad del discurso para crucificar el texto y desordenar las ideas, una caja donde pegar las imágenes secretas que digan lo que abiertamente quieran en contra de quienes piensan que las cajas sirven para guardar. Aquí las cajas sirven para mostrar, para desplegar, para despegar y para despejar imágenes y verbos.
Pero por supuesto, en todo final hay que acudir al principio, a los orígenes, al centro de la tierra, que Julio Verne hubiera visto en Peñarroya de haberlo sabido evitando el pequeño defecto de ser francés, perdonable o adorable por demás. Y allí fuimos, a ver el Cerco minero, con todos sus vestigios que ya quisiera Rodrigo Caro para su Itálica famosa. Anduvimos por el crepitar de las arenillas mineras, nos asombramos con las inquietantes estructuras y la altanería de las chimeneas hasta que llegamos al Centro de Poesía Visual de Peñarroya Pueblonuevo, único entre los únicos. Nos enseñaron su fondo y su forma y escuchamos atónitos cuatro palabras: matemáticas, filosofía, literatura y poesiavisual. Todas mezcladas como si fueran una sola. Cada cual con su crisol. Javier Álvarez sacando verbo de donde no lo hay, Antonio Martín filosofando en colores, que dirían otros, y María José Moya, dejándonos a cuadros con la poesía visual. Simplemente: insospechado: profesores que usan la poesía visual para sus clases de matemáticas, de filosofía o de literatura. Mira y calla. Nada más.

martes, 25 de marzo de 2014

Por Málaga con el Proyecto lingüístico de centro

Ayer concluí el periplo de un mes que me ha llevado en varios días a visitar centros del ámbito del CEP de Marbella para hablar sobre el Proyecto lingüistico de centro en diversos colegios de San Pedro de Alcántara, Fuengirola y Coín. Se trata de colegios con una larga experiencia ya en estas lides y que desarrollan formaciones en centro sobre esta temática aunque fuera del programa reconocido por la Junta de Andalucía.
Tengo que agradecer al CEP de Marbella y a su director, como a sus asesoras de referencia, la confianza para esta misión que ellos tienen tan clara. Yo prefiero responder simplemente a preguntas, pero ellos siempre me dicen que vale, pero que primero explique cómo se hace un Proyecto lingüístico de centro.
Ya hace tiempo que en este tema como en otro no voy con presentación de diapositivas, salvo que se trate de una conferencia muy formal, de manera que me he decidido por los decálogos, que siempre ando cambiando, por lo que en absoluto se parecen a la ley de un dios, afortunadamente. Hice hace tiempo el de la comprensión lectora, luego el de la expresión escrita y ahora anduve con el del aprendizaje de la lengua oral, porque todos estos centros han comenzado el desarrollo del Proyecto justamente por la lengua oral, algo que concita mi total acuerdo.
Siendo centros diferentes, en todos encuentro las mismas necesidades que en sus propias palabras son aterrizar, poner orden, ponernos de acuerdo -entonces ¿hay que consensuarlo, no? me decía uno-, calmar los nervios -me voy más tranquila, me decía otra-... Parecería como que el Proyecto lingüístico de centro es un problema y no es así, nada más lejos de la realidad, SON TRES PROBLEMAS, a saber: proyecto, lingüístico y de centro.
Para qué nos vamos a engañar, tenemos una tradición de regular eficacia o irregular resultado -por atenuar lo negativo- en los proyectos, en lo lingüístico y en el trabajo de centro. No podemos echar la culpa a los profesionales de un país que se ha distinguido por la dificultad de trabajar en equipo, la ignorancia de la importancia de la comunicación y la confusión continua entre proyectos y prospectos. No es que sea difícil el PLC, es que es difícil hacer proyectos, integrar lo lingüístico al servicio de las materias y conseguir una estrategia de centro coherente. Cuando se junta todo, se consigue una gran actividad, pero a veces, un despilfarro de energía, lo que llamé en otro lugar, la entalpía de los proyectos: muchas cosas hechas por muchos profesionales cada uno por su lado y a su aire. Trabajamos mucho, pero ¿trabajamos bien?¿trabajamos eficazmente?¿trabajamos satisfactoriamente? Y no son adverbios puesto al azar, son adverbios que se refieren a que el profesional trabaje no sólo consiguiendo resultados, sino seguro de sus acciones, feliz de su misión, satisfecho de su trabajo.
He disfrutado en este caso porque he encontrado centros con prácticas admirables prolongadas a lo largo de los años, investigadoras, asentadas, cuya efectividad y resultados a ellos mismos les consta, pero que simplemente necesitan ponerse de acuerdo, centrar la acción y la negociación con la formación para ver la punta del iceberg del gran esfuerzo que están haciendo.
Parece una denominación simple o administrativa o pedagógica, pero Proyecto lingüístico de centro, sigue siendo un sintagma que confunde a quienes no saben lo que quiere decir realmente un proyecto, realmente lingüístico, realmente un trabajo de centro, simplemente, porque no lo han vivido jamás. Y este es el secreto, los tres secretos: trabajar proyectos, trabajar las lenguas, trabajar como centro. No hay más.




domingo, 23 de febrero de 2014

El asesor de referencia y los planes de formación


El otro día anduve explicando muy sucintamente en el curso de directores y directoras en práctica, el enfoque de la asesoría de referencia y los planes de formación del profesorado de los centros escolares. La asesoría de referencia como contacto permanente y fijo de cada centro escolar con su centro del profesorado es una figura que ya existía pero que no se ha institucionalizado en Andalucía hasta el reciente Decreto de formación de 27 de agosto pasado. Completa en este aspecto el Decreto, lo que ya habían hecho los reglamentos orgánicos -los que existen, porque todavía esperamos el de los centros de educación permanente que no llega nunca-. Así el responsable de la formación en el centro escolar tiene un interlocutor fijado y el asesor del centro del profesorado igualmente. No cabe duda de que lo primero que quiere decir esto es que la comunicación es el principio de todo plan, de toda estrategia y esta comunicación no debe tener al CEP como portagonista, sino al centro escolar y al CEP como uno de los ayudantes. Este cambio y esta colaboración constantes exigen que los centros reclamen una mayor atención, que usen los centros del profesorado para múltiples acciones y no sólo para reclamar cursos o asegurar certificaciones o presupuesto. Queda un camino largo por recorrer en el que los profesionales de la enseñanza comprendan que la formación transmisiva y acreditada es sólo una forma y no la más adecuada ni efectiva y que para lograr una mejor formación en un ámbito en el que a pesar de todo sigue siendo voluntaria y voluntariosa, es necesario sentirse, ser y actuar como protagonista, no como asistente ni como invitado.

miércoles, 12 de febrero de 2014

En el seminario de bibliotecas escolares de Cáceres: el uso pedagógico de la biblioteca escolar

La semana pasada tuve la oportunidad de volver a Cáceres, pasear por su magnífico casco histórico y tomar un café con Ana Nebreda, la más entusiasta conocedora de bibliotecas escolares que conozco y a quien agradezco enormemente la invitación. De allí me traje sus sabias recomendaciones y su petición de sustituir mi frase "La biblioteca soy yo" por "Mi maestro es una biblioteca".
Se trataba de charlar sobre el uso pedagógico de la biblioteca escolar y no pude evitar decir que era como bailar con la más fea, aunque sea educadamente incorrecto decirlo así. Probablemente, además de incorrecto sea hasta inexacto no sólo porque la belleza es subjetiva sino porque el uso pedagógico de la biblioteca escolar pasa por ser su principal y más bella función idealizada, y sin embargo, es la eterna olvidada.
Ya no ando en muchas ocasiones con presentaciones, sobre todo para estos casos en que se puede charlar e ir de un asunto a otro porque he descubierto tardíamente que el orden lógico no tiene que corresponderse con el orden cronológico y los temas van surgiendo de aquí y allí. Así que a pesar de tener mi itinerario, que expondré ahora, sabía que iba a dar tumbos y no me importaba.
Quería no ya recorrer un camino sino seguir en idas y vueltas los senderos que se bifurcan.
Comenzamos por plantear el problema. Aquí el mayor problema es la resistencia: todos encuentran excusas para no usar la biblioteca pedagógicamente: es que no hay nada, es que se pierde mucho tiempo, es que se arma mucho follón, es que no sé cómo hacerlo, es que tengo que cumplir el temario...y entre tantos esques, se pierde más de un siglo en nuestra historia bibliotecaria desde que se plantean seriamente los usos pedagógicos -cierto que con otro sentido- hasta hoy en que casi nos encontramos en el mismo punto o peor, entre otras cosas porque la gente no acaba de saber lo que es una biblioteca escolar.
Y aquí salté a un punto clave para disolver estas resistencias: ¿qué es una biblioteca escolar?. Si seguimos con la idea de que la biblioteca es ese sitio de los libros, pues lógicamente, por mucho que se haga, las resistencias no ya continuarán, sino que aumentarán por cuanto los ordenadores y aparatos reproductores conectados parecen haber quitado la esencia a la biblioteca sea escolar o pública.
No puedo entrar en más disquisiciones aquí pero para mí el problema está resuelto desde siempre porque la biblioteca no es una cosa, es una fórmula con al menos cuatro variables paradójicamente constantes o mejor dicho, fijas, cuyo valor varía a lo largo de la historia pero que aseguran la eternidad de la biblioteca escolar, como de la biblioteca pública.

La biblioteca escolar eterna


En muchas ocasiones se habla de una redefinición de la biblioteca escolar, pero en realidad no es más que el efecto de los cambios de sus variables que son siempre las mismas. Para mí la biblioteca es el resultado de una fórmula. Y no es un invento, hay múltiples pruebas históricas más o menos recientes que demuestran que la biblioteca escolar ha sido ese conjunto siempre, no una sola cosa, no un simple espacio.
Quienes hablan o hablamos de los cambios de la biblioteca, no nos damos cuenta de que en realidad sigue siendo la misma sólo que adapta su metamorfosis a la realidad.
Pongamos la fórmula:

BIBLIOTECA=EQUIPO+RECURSOS+ESPACIOS+SERVICIOS

Y pongamos ahora que el valor constante es siempre cien. Lo único que cambia es el valor de las variables que la conforman. Habrá momentos en que valgan más los recursos, como ocurría antes en que los libros eran un bien escaso y tenerlos suponía un poder. Esos libros, que eran naturalmente físicos, necesitaban un espacio y ese espacio cobraba un valor extraordinario. Hoy que todos los recursos o la mayoría están casi a disposición de la humanidad -quién sabe si dentro de poco ocurrirá al revés con la pérdida de libertades y de la igualdad social-, bueno, no casi, tal vez sólo a disposición de una aprte de la humanidad, sobre todo del primer mundo -pero en cualquier caso, más disponibles- es lógico que se haya producido un giro hacia el valor de los equipos humanos y más aún hacia el valor de los servicios, que podemos decir, constituyen hoy el valor de futuro más sólido de la biblioteca escolar.
De esta forma, a partir de la constante cien, encontramos etapas en que cada valor fluctúa a pesar de que el resultado pudiera ser el mismo. Por esa razón estar en el aula, en la biblioteca o en el gimnasio, es irrelevante, porque el valor fundamental de la biblioteca es el servicio. No obstante, el espacio conserva algo de valor y de hecho yo siempre pongo el ejemplo de bibliotecas que se han digitalizado casi totalmente y sin embargo, continúan funcionando como espacios físicos, presenciales.
El problema del uso pedagógico de la biblioteca escolar es que un servicio de información o de conocimiento continúa y continuará siendo imprescindible. El profesorado, sea especialista en materias de secundaria o sea especialista en generalidades de primaria, no deja de ser especialista, como dijo alguien, y muy raramente sabe cómo articular un proceso de conocimiento informacional. Y ahí está el quid de la cuestión: una labor extraordinaria para la que la catalogación sirve poco, porque el servicio fundamental de la biblioteca escolar hoy es ayudar al desarrollo pedagógico de los procesos del conocimiento, algo a lo que habría que dedicar en el centro escolar alguno o algunos especialistas: sí, justo ellas (o ellos), las bibliotecarias y bibliotecarios escolares que tienen una misión más de formación que de catalogación hoy en día.
Todo esto nos lleva al ideal más complejo de un buen uso pedagógico de la biblioteca escolar que desemboca en la gestión de una arquitectura del conocimiento, otro valor eterno de la biblioteca en el que por el contrario, no puedo detenerme ahora.
Sin embargo, no quería terminar con este enunciado tremebundo (¿gestión de arquiqué del conocómo?) sino lograr todo lo contrario: demostrar que el uso de la biblioteca escolar es muy accesible si se quiere hacer poco a poco y de distintas formas; sobre todo, que no sean con la obsesión de los proyectos, gran logro, pero no única posibilidad. Efectivamente, existe toda una panoplia de usos pedagógicos de la biblioteca escolar que no tienen que ser etiquetados como proyectos y que por su flexibilidad no necesitan de mucho tiempo. Lógicamente, a más tiempo, más posibilidades de explotación, pero no necesariamente de aprendizaje ya que los proyectos complejos a veces ocultan la dispersión irregular del uso pedagógico.
Contamos con muchas posibilidades de abordar pedagógicamente la biblioteca escolar, además de magníficos proyectos: bibliotecas tutorizadas, tertulias "dialógicas", aprendizaje servicio, aprendizaje basado en problemas, espectáculos, talleres de usuarios, dioramas, infografías y carteles, storytelling didáctico, guías de lectura, exposiciones, itinerarios lectores, guías informacionales y de PLE, centros de interés...
Y para demostrarlo, terminamos la sesión con un taller de falsos libros.

Taller de falsos libros


Aunque pudiera hacerse digitalmente, me empeño en hacerlos manipulativos, manuales, rústicos, con sus tijeras, su boli y su pegamento. Se trata simplemente de realizar la cubierta de un libro que no existe ni va a existir nunca y pegarla sobre un soporte (un libro en desuso o un corcho). La idea se la oí en una charla a Mariano Coronas, el maestro bibliotecario maestro de bibliotecarios, y me he dedicado a ella haciendo un taller que repetiré en varios sitios, donde pueden recorrerse muchos aprendizajes: desde redacción de géneros discursisvos como la sinopsis o los titulares, a principios fundamentales del diseño gráfico, la técnica publicitaria o el lenguaje visual.
Así que ahí nos pusimos a hacer nuestro bocetos después de discutir algunas cuestiones sobre las cubiertas, sus partes y su buen o mal diseño, así como su adecuación a los distintos tipos de libros, porque hicimos desde un catálogo de novias a un ensayo sobre la pobreza pasando por la historia del baloncesto. Entramos luego a repartir las zonas de las pastas, elegir colores y formas, además del motivo icónico central y los añadidos como el logotipo, la información adicional o el código de barras.
Todo un trabajo sencillo que podemos complicar todo lo que queramos y que podemos realizar de infantil a universidad tal vez empezando la casa por el tejado, pero ¿quién ha dicho que en educación algo no sea posible?

domingo, 9 de febrero de 2014

Proyecto lingüístico de centro: IES Miguel Crespo de Fernán Núñez

Hace ya algunas semanas que comenzó su publicación el blog del PLC Andalucía que pretende dar a la luz pública el proceso soterrado que en Colabor@ o en el AVFP, plataformas andaluzas de formación, comenzó este curso académico con el año 0 del PLC "oficialmente" reconocido.
Agradezco, además, que me dedicaran una entrada para referirse a las aportaciones que efectivamente se han hecho desde los centros del profesorado andaluz a esta directriz de innovación y mejora educativa que al fin y al cabo es simplemente el PLC.
Hoy publican el artículo que Diego Ojeda, asesor encargado de esta serie, nos pidió sobre un centro de Córdoba, en este caso, el IES Miguel Crespo de Fernán Núñez, que destacara por sus aportaciones al desarrollo de un proyecto lingüístico de centro que a pesar de estar en desarrollo lleva ya una dilatada experiencia y reconocidos logros como para constituir un ejemplo.
Aquí os dejo la entrevista que hicimos a Beatriz Martínez, el alma de estos estudios y jefa de este proyecto.

martes, 24 de diciembre de 2013

Un burro, un andaluz universal y yo

Para el año que viene, 2014, y la navidad que va, os tengo un fino deseo de orfebre como el andaluz universal que escribió Platero y yo, Juan Ramón Jiménez, con quien sueño que os escribo esta postal para el año centenario de un libro que me marcó por culpa de un profesor que me mandó leerlo y escribir sobre él. Se lo agradezco. Gracias por obligarnos a leer tan dulce y sabiamente. Desde entonces no fuimos los mismos.

Navidad

¡La candela en el campo...! Es tarde de Nochebuena, y un sol opaco y débil clarea apenas en el cielo crudo, sin nubes, todo gris en vez de todo azul, con un indefinible amarillor en el horizonte de poniente... De pronto, salta un estridente crujido de ramas verdes que empiezan a arder; luego, el humo apretado, blanco como armiño, y la llama, al fin, que limpia el humo y puebla el aire de puras lenguas momentáneas, que parecen lamerlo.
¡Oh la llama en el viento! Espíritus rosados, amarillos, malvas, azules, se pierden no sé dónde, taladrando un secreto cielo bajo; ¡y dejan un olor de ascua en el frío! ¡Campo, tibio ahora, de diciembre! ¡Invierno con cariño! ¡Nochebuena de los felices!
Las jaras vecinas se derriten. El paisaje, a través del aire caliente, tiembla y se purifica como si fuese de cristal errante. Y los niños del casero, que no tienen Nacimiento, se vienen alrededor de la candela, pobres y tristes, a calentarse las manos arrecidas, y echan en las brasas bellotas y castañas, que revientan, en un tiro.
Y se alegran luego, y saltan sobre el fuego que ya la noche va enrojeciendo, y cantan:

...Camina, María
camina, José...
 
Fuente: http://es.wikisource.org/wiki/Platero_y_yo:CXVI
 

martes, 17 de diciembre de 2013

Programas de lectura y creatividad

Bueno, ya están en marcha los programas de locura y creatividad, ¡ups!, perdón, me ha traicionado el inconsciente, quería decir de lectura y creatividad.
Efectivamente, andamos locos y tremendamente revueltos y saturados por estos programas que a pesar de ello están revolviendo las entrañas de algunos centros y sacando lo mejor de ellos aunque sea a costa de la paciencia y la tranquilidad.
Lo cierto es que los programas se han desbordado, la participación ha sido masiva o por lo menos, muy superior a la esperada y las actuaciones en ocasiones no han podido ni llegar a tiempo ni llegar bien compuesta. Participa mucha gente, existen muy variadas plataformas de interacción con distintas modalidades y además somos novatos: es el primer año. De manera que hasta que nos aclaramos, la confusión está servida. Sin embargo, noto en mucha gente una felicidad hasta inusual, un entusiasmo por lo que están haciendo que contrasta con algunas otras decepcionadas, como es lógico.
Los programas, de los que hablé en septiembre cuando se presentaron, incluyen múltiples formas de participación, varias plataformas en las que interactuar y muchos, muchos materiales sobre varios flancos de aprendizaje.
El primero es el de familias lectoras, una iniciativa que no pretende sino potenciar lo que es natural: que la familia lea unida y que colegio y familia sepan y trabajen una con el otro.
El segundo podemos considerar que es el clásico, es decir, la lectura y relectura de textos que consideramos lo mejor de nuestra tradición y que se recogieron en una edición de la Junta de Andalucía, que se enviaron a todos los centros escolares, denominada Clásicos escolares.
El tercero pretende potenciar la creatividad literaria, promocionando la otra vertiente, la expresión, la expresiva, que complementa a la anterior y en ocasiones ha quedado relegada a segundona.
El cuarto nos hace mirar al futuro presente en nuestro jóvenes, que viven mediados por la hipermedia y pretende buscar esa otra mitad que falta a los medios de comunicación: ya está bien de que nos bombardeen, también tenemos que dar armas para defender y atacar.
El quinto es un trípode que sitúa a la biblioteca escolar en el centro para ayudarla a organizarse, a integrarse en el curriculum y a integrarse en la red.
Por último, el sexto, que debiera ser el primero sin embargo, es el proyecto lingüístico de centro, con el que algunos centros escolares  -este año elegidos, digamos- van a comenzar una exploración de las posibilidades que tiene la competencia en comunicación lingüística como abono para un mejor crecimiento y aprendizaje.
Todos los planes que se habían hecho sobre estos programas, como comento, van atrasados, pero sorprendentemente, a salvo y en ocasiones muy vivos. Algunos centros escolares incluso se adentraron en estos programas por su cuenta antes de recibir instrucciones precisas y andan ya casi como veteranos antes de comenzar. Hoy me comentaba una compañera entusiasta que "sus niños" iban ya por el nivel 3 y más, actividades que en el programa de creatividad literaria están previstas para trimestres próximos, no para este y que ellos ya han superado.
En nuestra provincia tuvimos las jornadas iniciales desde primeros de noviembre y supuso un verdadero maratón para los que formamos el equipo provincial de asesoramiento de bibliotecas escolares de Córdoba: Bartolomé Delgado, Charo Roldán, Manolo Ansino, Rafa Osuna y yo mismo. Desde entonces no hemos conocido la serenidad, aunque no sólo por culpa de los programas, que probablemente han beneficiado más a las compañías telefónicas por ahora, porque las dudas, el lío y las búsquedas incesantes de poenentes, participantes, materiales o cualquier otra cosa no ha parado (ni parará en los próximos meses).
Afortunadamente, nuestro equipo funciona y creo que con toda humildad pudimos hacer frente a los retos y plazos acpetablemente. De estas jornadas y de los materiales y zonas de interacción que el programa conlleva he recogido en nuestra página oficial de la Red provincial de bibliotecas escolares de Córdoba, que denominamos Red de escuelas lectoras, en un apartado específico la mayoría de los recursos que pueden ser útiles no ya a los centros que participaron, que supongo que los conocen, sino a los centros que no participan por alguna razón y que aquí pueden encontrar una gran cantidad de información para realizar las actividades a su manera sin ncesidad de inscribirse oficialmente en los programas.
De las múltiples intervenciones y materiales, quiero destacar esta presentación de Andrés Pulido, jefe del departamento de biblioteca escolar del IES Vega del Guadalete de la Barca de la Florida en Jerez (Cádiz)


Pero por supuesto, en la relación de programas y materiales podéis encontrar una auténtica mina de recursos en ocasiones para la escritura, la organización de la biblioteca, la lectura en familia o la lectura de los clásicos. Todos ellos materiales que nos recuerdan lo inmensa que es la enseñanza y más el aprendizaje, y lo pequeños e insignificantes que somos nosotros, pobres y simples profesores, locos y desbordados por estos programas.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Artpoética: una nueva herramienta para ver, leer y crear

http://www.artpoetica.es/





La Biblioteca Virtual de Andalucía acaba de presentar Artpoética, su nueva herramienta disponible en web y dispositivos móviles que acerca la literatura -especialmente la andaluza- a los jóvenes y todas las personas que tienen afán creativo y gustan de las nuevas tecnologías mezclando animación, lectura y escritura con recursos manejables y muy accesibles.
En Artpoética encontramos, además, una herramienta de uso educativo que permite acceder en tres vertientes.
Primero: ver. En este apartado encontramos una serie de textos animados desde nuestra más antigua tradición hasta escritoras jóvenes en un montaje audiovisual con recitado del texto.
Segundo: leer. Accedemos a información sobre escritores y escritoras y a sus obras.
Tercero: crear. Previo registro, podemos recibir unas ayudas para título, métrica, composición y personalización hasta compartir nuestro resultado en las redes.
Un juguete creativo y multimedial que acerca la literatura a los dispositivos móviles y especialmente a los más jóvenes a la socialización de sus obras creativas.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

De vuelta con el proyecto lingüístico de centro desde Asturias



Regreso hoy desde Avilés invitado por los Centros del Profesorado del Principado de Asturias, pero especialmente por Carmen Reigada y Marga Valdés, a quienes agradezco enormemente la confianza. El encargo primero fue clausurar con una conferencia sobre el proyecto lingüístico de centro las sesiones sobre competencias comunicativas de las Jornadas Universidad y Escuela: compartiendo conclusiones y orientando las prácticas del aula que se han celebrado en Avilés los días 18 y 19 de este mes.
La cosa se fue complicando porque me pidieron ser también relator del evento para comunicar unas conclusiones  y ya puestos, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, acabé en sendas sesiones sobre el aprendizaje de lenguas y el curriculum integrado en las correspondientes mañanas de las Jornadas.
Llegué el domingo sin saber cómo se puede llevar la nieve desde Córdoba hasta el norte, pero ese fue el caso a partir de la Sierra de Guadarrama. Tuve tiempo de ver el casco histórico de Avilés, beber unas sidriñas y reírme con una gente tan simpática y extravertida que desmiente todos los tópicos de los del norte y los del sur.
A la mañana del lunes estuvimos reunidos en el CPR de Avilés-Occidente con un grupo de profesorado, asesores y técnicos de los servicios centrales de Educación con quienes departimos amablemente a partir de una veintena de preguntas sobre cómo se produce el aprendizaje de lenguas. Esa tarde comenzaron las sesiones de las Jornadas que tienen un formato muy especial.
Las Jornadas, que son el epílogo de un Congreso anterior, se conciben a diferencia del año pasado como un bloque de cuatro monográficos tratados en dos días cada uno. Yo asistía a las sesiones monográficas sobre competencia comunicativa, pero habían tenido otros dos monográficos más y quedaba al menos uno, si no recuerdo mal. En total se repasaban asuntos troncales como la convivencia, la coeducación y las competencias básicas. Anduve esa tarde -y la del día siguiente- como el más maleducado asistente, abriendo y cerrando puertas de salas a destiempo, entrando y saliendo de las salas a media exposición, falta de educación que espero que me disculpen los ponentes para cumplir mi misión de superrelateitor.
En las mesas y la dinámica, se nota un tratamiento igualmente especial: una persona de la organización modera, dos dinamizan a base de preguntas y dos presentan experiencias, o varios. Tanto entre los dinamizadores como en las experiencias, encontramos Universidad y Escuela, es decir, profesorado de máster, alumnado de máster y profesorado de primaria o de secundaria -que el título no es arbitrario-. Me gustó esta forma de compartir y me encantó ver que el mismo entusiasmo que tenía el profesorado novel -alumnado de máster o practicum- se veía en el profesorado veterano. Creo sin temor a equivocarme que había casos que se diferenciaban hasta casi cuarenta años y que por el contrario compartían el mismo orgullo, satisfacción y entusiasmo por el trabajo de profesora cuando presentaban su experiencia, fuera haciendo las prácticas en un colegio, fuera dirigiendo un proyecto de innovación en un centro escolar de alta complejidad.
Participaban profesionales de muchas comunidades; por supuesto, no podían faltar Toñi Gómez y Diego Arcos, los líderes del IES Mirador del Genil, pero también había gente de Galicia, Castilla-León, País vasco, La Rioja... y Olga Esteve, con quien coincidí por primera vez en el relevo de la sesión de la mañana sobre el aprendizaje de lenguas y que abría las Jornadas.
El martes comenzamos la mañana visitando un centro, el IES Carreño Miranda. No he visto una directora más simpática y animada y un centro más grande, más antiguo y sin embargo, más ansioso de permanecer joven. Nos reunimos en su magnífica biblioteca con el profesorado de lenguas para hablar de Curriculum integrado de las lenguas. Se trataba de discutir cómo podemos ganar la batalla a la maldita transferencia, esa bruja tan lista que siempre nos gana la batalla si no estamos organizados.
Tomamos un café y a la tarde -siempre con la ayuda y simpatía de Marga- concluimos las Jornadas con las últimas mesas y la mesa institucional de la Consejería de Educación del Principado cuya entusiasta Directora General presentó la directrices del programa marco que andan diseñando para potenciar el desarrollo de las competencias en general y de la comunicativa en particular.
Ya solo quedaba que yo hablara del PLC y tenía que hacerlo de alguna manera distinta para destacar entre tanta magnífica experiencia, de manera que escogí ser el niño malo y hablar de qué ocurre cuando los proyectos se pervierten, cuando los proyectos salen mal, o bien, qué hacer para salvarlos si se pudiera o qué podríamos averiguar para que aquellos que aún no lo han hecho no adolezcan de las virtudes que todo proyecto debe tener y en cuya tradición en ocasiones somos noveles con experiencia -paradojas donde las haya-. Y esta fue mi ponencia sobre cómo ver Más allá del Proyecto lingüístico de centro, con la que terminé mi estancia y estas Jornadas (mil gracias), y estas las conclusiones como relator, que aquí quedan un poco desangeladas por la falta de explicación a la que daría alma si pudiera deciros el entusiamo con que todas y todos las presentaron.

Conclusiones jornadas avilés by Miguel Calvillo

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tres decálogos para una biblioteca escolar


De vuelta del Centro del Profesorado, aquí dejo la presentación que he usado hoy para mi exposición en la Jornada inicial de formación en las líneas de apoyo a las bibliotecas escolares. Son tres decálogos con los que intento resumir mis recomendaciones para avanzar en el cuidado de la biblioteca escolar, aunque lógicamente me falta otro decálogo: la animación a la lectura y la escritura (pero no existe línea de apoyo en los programas de la Junta de Andalucía para ello, a pesar de lo cual prometo hacer ese cuarto decálogo). Han intervenido más ponentes, como Andrés Pulido, a quien agradezco su participación, y mi compañera, Rosario Roldán, pero hoy no puedo ya hacer nada más: en cuanto que tenga el resto del material, lo pondré, ahora necesito un descansillo como las escaleras.