José María me alerta del cierre de la emblemática Librería Luque. A unos años de convertirse en centenaria, cierra una librería de Córdoba que ha vivido en tres locales distintos la historia de la lectura, de la cultura, en la Córdoba del siglo XX.
Pero parece que el XXI le viene largo a un negocio caduco (las librerías independientes), situado en un lugar que pierde todo comercio que no sea la ropa (el centro), que vende productos obsoletos (los libros, y además en papel). Los dueños son claros: el negocio no es rentable. La fecha está cercana: el próximo uno de agosto de 2009 ya no abrirá. Vienen las vacaciones eternas, la jubilación de una marca (Librería Luque) y la apertura de una nueva tienda probablemente de ropa.
No hay que añadir para quien la conozca que Librería Luque ha sido durante mucho tiempo el referente para libros locales, universales y educativos, además de rica papelería. Un verdadero monumento de la cultura que hoy pasa a la historia, al que acudían cordobeses de la capital y de los pueblos. Desde su escaparate hasta el fondo del sótano los libros apilados, incluso amontonados apabullaban al lector visitante. Recuerdo mis compras desde niño en el local de la calle Gondomar, que ya desapareció hace tiempo también consumido por el negocio de la indumentaria. Y tal vez esa sea metáfora de los tiempos en los que se pierde el interés por lo que enriquece por dentro y se gana en lo que adorna por fuera.
[A pesar de que el vídeo es en inglés, las imágenes facilitan la comprensión de los usos del nuevo google wave]
Aunque todavía no podremos disfrutar de google wave -esta onda que lo conecta todo, esta ola que todo lo arrastrará-, google se las ha averiguado para que se convierta en tema de conversación de todo el mundo medio año antes de su llegada masiva, y sea aplaudida por los desarrolladores a los que se les permite meter mano y hasta la pata en un código abierto que promete más novedades como si las que ya anuncia fueran pocas. ¿Pero qué es google wave? Si me preguntaran a mí, respondería que es la vida social de conexión actual tomada como si fuera una inmensa conversación en la que todo se vuelca: correo, messenger, blog, wiki, google docs, microblogging...lo que haga falta. Integrado además de una manera versátil de forma que podamos pasar de una a otra aplicación o de una a otra parte con la mayor facilidad y naturalidad posible, como si estuviéramos en una sola. Los históricos se mueven como los mandos de play para reproducción y con desplazar la barra llegas al principio o al final de una conversación, de una partida de juego o de un recorrido por mapa. Si quieres, puedes pasar de correo o messenger o de aquí al blog. Hoy es posible, por ejemplo, exportar de google doc a blogger, pero el resultado es externo y poco natural. Ahora simplemente tendríamos el resultado sin salir del sitio. La facilidad se muestra en la frecuencia con que las acciones se consiguen arrastrando y dejando caer. Por ejemplo, para incluir fotos. Se acabó ya lo de adjuntarla a través de un campo de formulario que la busca en los directorios. Llama la atención el entusiasmo con que la intervención es seguida. Pone de manifiesto la alegría que transmite esta empresa, y la validez de sus hallazgos al tratarse de recursos con los que todo el mundo desearía contar. Otras de las magníficas aportaciones es añadir extensiones de corrección y traducción de lenguaje natural comprensivo, es decir, basado en el contexto. Puede corregir palabras según el texto en que aparecen y también traducir simultáneamente las intervenciones de una conversación. Llevamos mucho tiempo imaginando el futuro de la escritura y la lectura. Hace poco vimos un vídeo en que Microsoft imaginaba uno posible. Ahora con google wave podemos imaginar también otro futuro probablemente más directamente relacionado con el futuro de la conversación escrita, con el lenguaje escrito sea profesional o personal. Uno de los efectos que a mi entender ha tenido sin duda la aparición de redes (la web, correo electrónico, chats,sms...) ha sido la difusión e incluso la consolidación de un lenguaje escrito informal, en algunos casos muy cercano al oral (algo poco común anteriormente). Con él se desarrolló el lenguaje sms que tanta preocupación ha despertado. Ahora, y aunque sea una cuestión que pudiera parecer tangencial, me pregunto si el lenguaje sms no empieza a tener los días contados. En esta nueva era de correctores de lenguaje natural los alumnos y alumnas, los jóvenes, no sólo no tendrán que aprender a escribir bien, sino que no podrán escribir mal salvo que programen especialmente sus procesadores. Incluso podrán relacionarse eficazmente sin conocer la lengua de la persona con la que mantienen contacto. Sé que ya existen procesadores que permiten seleccionar la variedad "lenguaje sms", y que no se trata sólo de una variante economizadora. Yo veo claramente al menos dos efectos más: la necesidad de transgresión y la de dotar de emociones a un código austero como es el escrito. Estos hechos pueden hacer que a pesar de que los correctores sean capaces de evitarlo, el lenguaje sms resulte necesario. Sea como fuere, la conversación se impone, y a tenor de las muestras del vídeo que antecede, estas conversaciones se realizan en lenguaje escrito fundamentalmente, no en lenguaje oral. Y todo, todo se convierte en conversación. Por eso precisamente google wave concita tanto entusiasmo, porque promete conversaciones universales en el tiempo y en el espacio más rápidas y más ricas. Veremos si la promesa se cumple.
La literatura prefigura a veces la realidad y la Ciencia Ficción es casi un género dedicado a ello. A partir de la lista aparecida en Neatorama, hemos sintetizado esta que recoge las diez predicciones más conocidas aparecidas en libros de ciencia ficción.
1. Llegada a la Luna: Julio Verne en De la Tierra a la Luna (1865). 2. Robots: Karel Capek en RUR (1921). 3. Ingeniería genética y clonación: Aldous Huxley en Un mundo feliz (1932). 4. Internet: John Brunner en el jinete de la honda de shock (1975). 5. WWW: David Brin en La tierra (1990). 6. Webcam: tantos que no saben cuál poner. 7. Cama de agua: Robert Heinlein en Forastero en tierra extraña (1961). 8. Satélites: Arthur C. Clarke (1945). 9. Turistas espaciales: Arthur C. Clarke en Naufragio en el mar selenita (1961). 10. Microcirugía: Isaac Asimov en Viaje alucinante (1966).
El libro grande se come al chico, o mejor dicho: el librero grande se come al chico. Esta es la ilustración que Kirsten Harper hace para Philadelphia Citypaper a propósito de un artículo de Jakob Dorof, visto en BiblioFotoTeca, en el que analiza la supervivencia de las librerías independientes en tiempos 2.0 y de crisis.
Mejor que busquéis refugio. Sálvese quien pueda ¡Esto es la jungla!
Todo se convierte en arte, en performance. Todavía guardo los ficheros antiguos de nuestra biblioteca y no sé por qué. ¿Os acordáis de aquellos largos ficheros de la biblioteca? Pues aquí vemos un uso artístico curioso de Tim Shwartz, que explora la física de ciertos aspectos de la atualidad. El fichero no es más que el resultado de editar una ficha por cada canción del iPod, exactamente 7390. A los que presumen de conocer a Einstein se les olvida decir junto al tópico sobre el tiempo, que el espacio tampoco existe, que el espacio es relativo.
Aunque ha sido un hallazgo sorprendente, no debería sorprender que un escriba se enterrara dentro de un libro hace 3500 años. Según informa Público, el escriba real Djehuty, que da nombre al proyecto de excavación del CSIC y la Fundación Caja Madrid en Luxor, Egipto, se enterró en una cámara funeraria en cuyas paredes hizo escribir el texto del Libro de los muertos, con la intención de que sus intrucciones lo guiaran hasta el más allá de acuerdo con sus creencias.
Un libro que normalmente se escribía en papiro, aquí aparece escrito sobre las paredes para envolver literalmente el sepulcro de Djehuty, que quedó así "enterrado dentro del Libro de los muertos". Han hecho falta ocho campañas para llegar al final de dos pozos de once metros en total, a la cámara donde se puede leer el capítulo 125 del Libro que le serviría para llegar al paraiso. Para leer hasta después de morir.
Bkkeepr (bookkeeper: libroseguidor) es una aplicación para Twitter que sirve para informar a tus seguidores y amigos de cómo evoluciona la lectura del libro que tienes entre manos. Se da de alta el libro a través de su ISBN y se van introduciendo las páginas donde te encuentras en cada momento. Al terminar, informas de que has finalizado el libro. La secuencia genera una página donde aparece la evolución de las lecturas. Aporta igualmente una insignia (badge) para insertar de modo que se difundan las lecturas que haces y cómo las haces entre tu red social. A ello, se suma ahora The Velocity of Reading, que sirve para generar con los datos obtenidos una gráfica de velocidad de lectura calculando estadísticas y presentando la imagen. Estas aplicaciones, como otras sustitutas del contacto real, crean una ilusión de verosimilitud de relación personal íntima. En algunos blogs y en las redes sociales, efectivamente ya había formas de anunciar los libros que uno estaba leyendo, incluso la cola de espera. Sin embargo, estas aplicaciones para Twitter llevan el hecho de compartir lecturas casi al extremo dado que puede seguirse en tiempo real con un desenvolvimiento bastante minucioso, además de generar una memoria estable del proceso. De todas formas, sea como sea, sigue la tendencia tradicional sólo que adaptada a los tiempos (más virtualidad, menos realidad), ya que la lectura fue siempre una actividad tendente a la sociabilidad, la comunicación, y de hecho la promoción de la lectura se produce fundamentalmente por modelos, en general por los comentarios de viva voz de los lectores muy aficionados. Hoy simplemente esos lectores ya no hablan unos con otros, sino que gorjean.
Roger Chartier es un historiador de la lectura sobradamente conocido. En los últimos meses han circulado por internet entrevistas con motivo de sus conferencias o cursos. Clionauta ha traducido la entrevista que publicó La vie des idées en la que sintetiza algunas de sus ideas sobre el libro, su pasado y su presente.
Destacamos en sus respuestas:
1.Antes se distinguía el libro materialmente de otras formas de lectura, actualmente el objeto (reproductor de escritura digital) mezcla todo tipo de géneros discursivos, de forma que el objeto no es igual al tipo de texto.
2.Siguiendo a Certeau que cree que frente a la escritura que está fijada y perdura, la lectura es impredecible y efímera, comenta que ciertamernte el texto camina hacia la desestabilización.
3. Respecto a Google books cree que es un proyecto limitado por ser una empresa capitalista y limitarse casi totalmente al inglés. La biblioteca universal sería posible, lo que no cree aceptable es que la digitalización lleve a la destruccion del material en papel.
4. En etapas históricas que supusieran un hito, destaca la Edad Media con la extensión de la lectura silenciosa y la escritura por palabras y los siglos XVIII (extensión en cantidad) y XIX (extensión en calidad, con la aparición de lecturas mas plurales).
5. Sobre saber de lo que no se ha leído dice que es un fenómeno antiguo presente en el Quijote por ejemplo, siempre pasó esto -conocer libros por fragmentoso por otros medios como imágenes o representaciones o referencias- salvo que el impacto ahora es mayor por haber más tipos mediación.
6. Frente a lo que se pueda creer, hoy se lee más que nunca.
Historia del libro español es una exposición virtual que el Ministerio de Cultura de España mantiene en su página web. Se compone de treinta paneles con fotografías y breves textos que pretenden trazar los principales hitos de la historia del libro en nuestro país.
Sabido es que no sólo han cambiado los libros, la lectura y la forma de hacerla, sino incluso el lugar que los libros ocupan en la casa. Antiguamente, los libros contaban con un lugar exclusivo y sagrado dentro del hogar. Modernamente, los cambios en el libro y la lectura, se observan igualmente en el lugar y trato que se le da. Ahora comparten lugar con otros objetos -cedés, recuerdos, deuvedés...- y han perdido toda sacralización.
Podemos reflexionar sobre este asunto, a propósito del sitio The Selby (gracias, Evasée) en el que nos ofrecen magníficos reportajes fotográficos de artistas tomados en sus hogares o lugares de trabajo. Eso nos permite ver las estancias y apreciar en ciertos casos cuántos, cuáles, cómo y dónde se colocan los libros en las casas.
La siguiente imagen corresponde a la entrada del reportaje sobre la casa de Tom Wolfe, el autor de La Hoguera de las vanidades.
Como corresponde a su aspecto tradicional de dandy, los libros aparecen aún tratados en casa con el respeto propio de otros tiempos.
Algo que podemos ver claramente evolucionado en casa de artistas jóvenes en los que los libros comienzan a compartir lugar con los vinilos y a aparecer junto a todo tipo de objetos sin que tengan que ver con la lectura o la escritura.
Hasta que los libros llegan incluso al suelo, se desproveen de estanterías, ellos mismos son la estantería, incluso el soporte de triviales adornos.
Esta evolución es producto lógico de la popularización del libro, del abaratamiento de la edición y del triunfo de la alfabetización general, de manera que valdría más apreciarlo como un triunfo que como un fracaso de su éxito.
Interesantes estas visitas virtuales que de seguro os darán mucho más que pensar. No os las perdáis.