Videotexto (motion graphic vía Ateneu Popular)de la frase pronunciada por Roy en la mítica película de Blade Runner. Inspirada en el libro de Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? del 68, se ha convertido en película de culto como otras de las de ciencia ficción. Y para saber sobre ella y sobre lo que la rodea, visita esta página cuyo título recuerda el vídeo del principio: Lágrimas en la lluvia.
En este vídeo encontramos visualmente el famoso poema de Jacques Prévert, Pages d'écriture, de su libro Paroles de 1945 (texto completo en español más abajo). Es casi una transmisión perfecta de la palabra a la imagen.
Este poema ha dado lugar a versiones musicales y diversos montajes entre los que destacamos el de Markland College realizado con numeroso alumnado en versión original francesa subtitulada.
Ejercicio de escritura
Dos y dos cuatro, cuatro y cuatro ocho, ocho y ocho son dieciséis… ¡Repitan! -dice el maestro. Dos y dos cuatro, cuatro y cuatro ocho, ocho y ocho son dieciséis. Pero ahí está el ave lira que pasa por el cielo, el niño lo ve, el niño lo oye, el niño le llama: ¡Sálvame, juega conmigo, pájaro! Entonces el pájaro baja y juega con el niño. Dos y dos cuatro… ¡Repitan! -dice el maestro. Y el niño juega y el pájaro con él. Cuatro y cuatro ocho ocho y ocho son dieciséis. ¿Y dieciséis y dieciséis cuántas son? No son nada dieciséis y dieciséis y mucho menos treinta y dos de ningún modo y se marchan. Y el niño ha escondido el pájaro en su pupitre y todos los niños oyen la música y ocho y ocho a su vez marchan y cuatro y cuatro y dos y dos a su vez se largan y uno y uno no son ni uno ni dos uno a uno marchan igualmente. Y el ave lira toca y el niño canta y el profesor grita: ¡Cuándo acabaréis de hacer el payaso! Pero los demás niños escuchan la música y las paredes de clase se desploman tranquilamente. Y los cristales vuelven a ser arena la tinta vuelve a ser agua los pupitres vuelven a ser árboles la tiza vuelve a ser acantilado el portaplumas vuelve a ser pájaro.
El corto está realizado por alumnos de cinematografía, como ocurre con otro que presentamos ya y que también es una versión cinematográfica de una obra literaria: La inmiscusión terrupta de Cortázar.
No está mal esto de pasar de la palabra a la imagen y de la imagen a la palabra para descubir nuevos significados y matices.
Porque hay que escuchar a los jóvenes, porque hay que leer entre líneas, porque ya existe la poesía popular del futuro, porque mañana es miércoles, porque me gustan los videotextos... aquí tienes un texto más.
La inmiscusión terrupta es un cuento breve de Cortázar incluido en Último round (1969). Aquí podemos ver el texto completo y un cortometraje realizado con él. La característica de este cuento es que se infaventa las malabras y amostiga el mulcho, por lo que es muy fano para diversos fines paravénticos. Espero que les melgue.
Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.
-¡Asquerosa! –brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado tripolio que ademenos es de satén rosa. Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivolarle un suño a la Tota que se desporrona en diagonía y por un momento horadra el raire con sus abroncojantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota sin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de ésas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgándose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las gladiofantas.
-¡Payahás, payahás! –crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.
-¿Te das cuenta? –sinterruge la señora Fifa.
-¡El muy cornaputo! –vociflama la Tota.
Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran estado polichantando más de cuatro cafotos en plena tetamancia; son así las tofifas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas.