sábado, 26 de diciembre de 2009

La literatura envejecida

Todo el mundo acepta hablar de Literatura antigua, pero ¿existe una Literatura envejecida? Parece ser que sí, que existe una diferencia a veces notable entre la literatura del mismo autor en la plenitud de su vida y en la vejez. Tal es el caso de Iris Murdoch, en la que se ha estudiado cómo su última obra -de mucho menor éxito que las anteriores- presentaba un léxico depauperado y cómo posiblemente este hecho anunciaba su confirmada enfermedad de Alzheimer. Curiosamente este deterioro no se manifiesta con tanta virulencia en la sintaxis, a pesar de lo cual aun no se puede concluir que la sintaxis es más resistente que el léxico al envejecimiento. Así que podemos hablar de Alzheimer literario como hace Language Log, tratando este interesante asunto.
Los avances tecnológicos y los conocimientos actuales permiten hoy estudiar la lengua de un autor o autora con gran precisión y comparar obras escritas en momentos diferentes de su vida. Eso es lo que se ha hecho con Agatha Christie. Los estudiosos llegan a la conclusión de que los cambios en el vocabulario son un indicio de su demencia. Con la edad aumenta el uso de palabras genéricas o indefinidas de forma muy notable, disminuye la cantidad de léxico y aumenta la repetición de frases.
Estos estudios pueden llevar al convencimiento de que efectivamente el léxico disminuye y se vuelve disfuncional con la edad, y aunque parece que la conclusión es correcta en general, habría que hacer multitud de precisiones, ya que afecta no sólo la edad, sino el nivel de estudios o el sexo de la persona.

6 comentarios:

  1. Interesante estudio que constata una realidad "que no me gusta" pero que padezco desde hace tiempo. Admiro a quien nombra, sin equivocarse, a ex-alumnos, ex-compañeros, a autores leídos, a directores de películas...
    Miguel, felices días, feliz año, feliz blog.

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  2. Bueno, Montse, creo que comparto tu desmemoria completamente. A mí me ocurre igual.
    Muchas felicidades, para ti, para los tuyos, para tu blog y tu biblioteca, que sigáis siempre tan vivos y entusiastas.

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  3. Si ya es duro envejecer, lo va a ser más sabiendo que la palabra de uno sigue un camino similar de deterioro.

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  4. Se me ocurre que otro buen ejemplo de carrera descendente sería el de nuestro Baroja.

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  5. José María Santos1 de enero de 2010, 17:38

    Qué dulce memoria para quien olvida!¡Qué triste mi poesía repetida!
    Envejezco. No hay solución lingüística.No es ironía; es amor a las palabras que huyen cada vez más raudamente.
    Y yo que esperaba envejecer entre el léxico de nuestra lengua

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  6. Bueno, al fin y al cabo, sólo olvida quien recuerda.

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