viernes, 16 de octubre de 2009

La biblioteca permanente

Con esta denominación he intentado sintetizar la idea del grupo de trabajo de bibliotecas escolares que la AAB (Asociación Andaluza de Bibliotecarios) ha reunido esta tarde en Córdoba a punto de finalizar las XV Jornadas Bibliotecarias de Andalucía y a la que he asistido gracias a la invitación de Rafael Ruiz, director de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba.
En un apresurado repaso nos hemos reunido una serie de personas interesadas en las bibliotecas escolares, presididas por el Subdirector de la Biblioteca de la Universidad de Granada. Entre los variados asistentes, como las bibliotecarias de Archidona o de la Escuela Superior de Arte Dramático de Córdoba, he echado de menos algún compañero o compañera de bibliotecas escolares. Sin embargo, la carencia la han compensado tres ejemplos maravillosos de cooperación bibliotecaria: Camas, Dos Hermanas y Valdepeñas de Jaén, que compartieron sus experiencias verdaderamente ejemplares de relación entre bibliotecas públicas y bibliotecas escolares de primaria y secundaria. Ya tenía ganas de conocer a algunos de los asistentes, de los que había oído hablar largamente y muy bien desde hacía tiempo.
Al final de la reunión, intenté sintetizar unas propuestas entre las que incluí una denominación que hicera más justicia al grupo que el de "grupo de bibliotecas escolares". Realmente, no se trata de un grupo para bibliotecas escolares, más aún cuando las que más están presentes son las públicas, sino de un grupo cuyo objetivo es hilar las bibliotecas, asegurar su continuidad, velar por que las transiciones de la vida se produzcan sin sobresalto bibliotecario, procurar que el usuario nos vea como distintas velas del mismo barco, como pasos del mismo destino... y por eso precisamente, se me ocurrió proponer el concepto de "biblioteca permanente", por paralelismo con "formación permanente", una biblioteca a lo largo de la vida, una biblioteca para siempre, para todos y y para todo, todas las bibliotecas en una sola, todas las bibliotecas para uno solo; porque tal vez la biblioteca universal no sea internet, ni un soñado tesoro, sino las bibliotecas de mi barrio, las bibliotecas de mi pueblo, las bibliotecas de mi vida, la biblioteca permanente en la que leo, me informo, aprendo, comparto y disfruto, me entretengo y enseño, sean la de mi escuela, la de mi facultad, la de mi ciudad o la de mi casa.
Para el futuro, nos quedan trabajos que realizar, entre los que destaqué:
  • Conocer las bibliotecas escolares, cuya situación, además de lamentable en muchos casos, merece al menos una consideración de su peculiaridad organizativa, legal y política.
  • Establecer protocolos de actuación de cooperación interbibliotecaria de zona. Algunas bibliotecas pueden tener iniciativa para establecer relaciones, pero pueden no saber cómo hacerlo, en qué etapas, con qué recursos disponibles.
  • Compartir buenas prácticas de cooperación en bibliotecas permanentes. Los ejemplos de los que acabo de hablar, son la primera luz para este camino inexplorado.
Y en esto quedó la reunión que aplazamos a un intercambio de correo y un posible grupo virtual al que algunos quieren poner, sin embargo, lugar, mesa y cara a cara, en el que me gustaría estar de nuevo diciendo: esto es la biblioteca permanente, la biblioteca a lo largo de la vida.

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