martes, 6 de octubre de 2009

V Jornadas sobre Bibliotecas Escolares de Extremadura

Programa V Jornadas Bibliotecas Escolares de Extremadura

A finales de este mes participaré en las V Jornadas sobre Bibliotecas Escolares de Extremadura, que se celebran en el Palacio de Congresos de Mérida los días 27 y 28. Mi ponencia versará sobre los proyectos documentales y espero no sólo contar mi experiencia, ofrecer algunos recursos, sino animar realmente a lanzarse a realizar proyectos, una forma de dar clase que enriquece a profesorado y alumnado y que, además, puede adaptarse a las necesidades e intereses de cada cual ya que permite realizar desde proyectos muy complejos por su temática y participación, hasta proyectos muy sencillos con escasos recursos.
Extremadura tiene un Plan Marco de Apoyo y Fomento de las Bibliotecas Escolares que si se parece a alguno es al Plan de Lectura y Biblioteca de Andalucía (o al revés, claro). Ambos enfatizan el papel de la biblioteca escolar, la idea de los planes lectores, la organización en red profesional... Hasta en las filias coinciden, bebiendo abundantemente del modelo chileno. Y todo esto, naturalmente, con sus diferencias y peculiaridades. La abanderada más conocida de las bibliotecas escolares extremeñas es sin duda Pinakes, una magnífica publicación que conoce cualquiera que se mueva en este mundillo.
Aunque no tengo datos objetivos, este modelo es sin duda adecuado para potenciar la biblioteca como centro de irradiación lectora y escritora, pero podría tener menos fuerza en cuanto a la incorporación de la lectura, la escritura y la alfabetización informacional en el curriculum, en la práctica diaria de la clase. Otros planes, como el de Castilla-La Mancha, han pretendido abordar la cuestión desde otro punto de vista, primando el hecho de "dar clases de lectura" a base de unidades didácticas expresamente preparadas para ello. Estas unidades, si realmente se imbricaran en el contenido de las asignaturas podrían llegar a convertir el curriculum en una parte más de la lectura, la escritura y finalmente la biblioteca. No sabemos si este modelo sería mejor -probablemente haga falta una síntesis de todos-, pero lo cierto es que el mayor déficit de las bibliotecas escolares en general se encuentra en su uso como recurso para el estudio y el aprendizaje. La biblioteca escolar se sigue viendo fundamentalmente como un recurso literario, para la literatura, pero muy pocos profesores y profesoras la ven como un recurso para cualquiera de sus asignaturas.
Como decía Inés Miret en el capítulo sobre bibliotecas escolares del Informe sobre la Lectura en España 2008: leer para aprender, no sabemos si es que el profesorado no recurre a las bibliotecas porque las bibliotecas escolares no ofrecen servicios deseados o no lo hace porque no sabe o no quiere usarla en sus clases.

"La fragilidad de la biblioteca no reside tanto (o no solo) en el modelo de biblioteca como en el de escuela" -dice Inés Miret.


Así que el mayor reto no es cambiar las bibliotecas, que están cambiando y mucho en algunos casos, sino cambiar el modelo de escuela, una escuela que realmente necesite y quiera usar recursos como los que una biblioteca les puede ofrecer.

"Si no cambia la escuela, no cambiará del todo la biblioteca" -digo yo.

Y en esta línea, seguiré mi disertación en Mérida con la que espero tender el puente necesario entre aula y biblioteca a partir de los proyectos documentales.

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