lunes, 5 de octubre de 2009

Un día internacional del docente para reirse



Aunque nos lo tomemos a risa -nada mejor que el humor-, no nos lo tomamos precisamente a broma. En este vídeo de los sembrados de Vaya semanita (gracias a Trafegando ronseis), vemos la crítica que suele andar de boca en boca. A saber: que el alumnado sólo piensa en sus derechos, que las situaciones andan invertidas y que los padres y madres suelen ponerse del lado del hijo o hija maleducándolo. Una situación que con toda la exageración de la sátira, no anda, no obstante muy lejos de un análisis certero de la realidad. En general, no es que se piense que fuera mejor una educación sin derechos para el alumnado, es que simplemente se intentó que los deberes desaparecieran; es que realmente existe la sensación de que se ha pasado al lado opuesto. Nunca he creído que la profesión de profesor fuera poco valorada. Todo lo contrario, yo no sólo he visto respeto, sino a veces admiración.
De que los padres y las madres tienen no culpa, sino gran parte de la responsabilidad, no me cabe duda. Sin embargo, no creo tampoco que el profesorado no deba también aceptar su parte, supuesto que el alumnado desde luego debe aceptar la suya.
La respuesta creo que está, por encima de las demás medidas que se puedan tomar, en una sola cosa: la comunicación entre el profesorado y los padres y madres, uno de los déficits de la mayoría de las instituciones educativas, y mayor cuanto mayor es el alumnado, y justo cuando más conflictivo puede ser -qué dura adolescencia-.
Un colegio o un instituo en el que los padres y madres se comunican con el profesorado abundante y educadamente, es un colegio o instituto con menos conflictos. Y aquí ambas partes tienen que poner métodos y canales para asegurar y dosificar esa comunicación, pero sobre todo, es el centro educativo el que tiene que estimularlas. Porque si el centro frecuenta la comunicación, esta tenderá a ser cada vez más normal y más educada. Un centro en el que la comunicación con los padres y madres es fluida puede asegurarse que la mayoría de padres y madres estarán de su lado si alguno crea un conflicto injusto.
Recientemente, nos reunimos todos los asesores y asesoras de la provincia en una jornada a la que asistieron también directores de dos centros, el del CEIP San Francisco Solano de Montilla y el IES La Escribana de Villaviciosa. Estas jornadas como otras actividades sirven para que los asesores y asesoras recibamos también la formación que necesitamos conociendo experiencias como la de estos dos centros ejemplares. Pues bien, si hay algo en lo que coinciden es que en ambos la relación actual con los padres y madres es rica, abundante y fluida. En el caso del IES La Escribana, el propio director se reúne semanalmente en horario de mañana con un grupo de madres interesadas para poner en común las inquietudes sobre el centro y sobre sus hijos e hijas. Una comunidad de padres y madres de este tipo tenderá a diluir los conflictos, a intervenir con ánimo pacificador en lugar de provocar enfrentamientos.
En este aspecto hay que reconocer, que como ocurre en otras profesiones, el profesorado a veces se muestra reticente o poco motivado por cuidar la comunicación constante con los padres y madres de su alumnado incurriendo en un error que en ocasiones puede resultar fatal.
Esto equivale a reconocer que el centro educativo tiene una responsabilidad y una obligación respecto a padres y madres de alumnado, aparte de que naturalmente estos tengan una obligación de respeto y cooperación.
Muchos de los conflictos no se resuelven en sí mismos, sino que ocurren sobre el imaginario que padres y madres han formado sobre el centro educativo a partir de lo que le comentan tergiversadamente a menudo sus hijos e hijas y otros conocidos. Los padres y madres que conocen de primera mano al profesorado descubren en ocasiones qué equivocados estaban en sus apreciaciones o al menos, son capaces de entender a la otra parte del conflicto. Si esta comunicación se pretende conseguir cuando el conflicto se ha producido y está en su momento más álgido, será difícil momento para la comunicación, y desgraciadamente en muchos casos es cuando únicamente se produce, cuando pasa algo "malo". Tener una comunicación anterior y fluida con los padres y madres es probablemente una de las mejores maneras de prevenir los conflictos o su agravamiento, mejorar el clima general y ayudar a la difusión de una atmósfera de respeto real y autoridad moral.

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